Explorar el interior: cómo las emociones son la esencia de nuestra vida
La mayoría de las personas, lo que más desean es la felicidad. Es decir, experimentar bienestar emocional. Esto resalta la importancia de las emociones en nuestras vidas. Sin embargo, no nos enseñan cómo se logra esto. Por esto, es importante la educación emocional, que tiene como objetivo el desarrollo de competencias emocionales para la construcción del bienestar.
La mayoría de las personas no distinguen claramente entre emociones y sentimientos, entre miedo y ansiedad o entre alegría y felicidad. Bienvenidos sean las alegrías y los placeres. Pero no los confundamos con la felicidad. Es más, algunos placeres pueden ser incompatibles con la felicidad. La neurociencia afectiva ha demostrado que los placeres y las alegrías segregan dopamina; mientras que la felicidad segrega serotonina. La primera puede activar dependencia; la segunda, no. Por esto, confundir placeres con felicidad puede ser un error grave. Todo esto son ejemplos de la importancia de conocer nuestro interior para no tomar decisiones equivocadas. En el fondo, muchos comportamientos de riesgo, consumo de drogas, adicciones comportamentales y violencia, entre otros, son claros ejemplos del analfabetismo emocional.
Es importante aprender a navegar por el universo de las emociones, sin sentirnos atrapados por las fuerzas de la gravitación emocional, que nos predispone a experimentar ansiedad, estrés, depresión y otros trastornos emocionales. Muchas personas quedan atrapadas en las fuerzas de la gravitación emocional (miedo, ansiedad, estrés, depresión, violencia). Para prevenirlo se necesita el desarrollo de competencias emocionales. Lo cual es una forma de viajar al interior con el objetivo de conocer lo que nos pasa por dentro.
Cuando se piensa en salud mental, en el fondo estamos pensando en enfermedades mentales. Entre ellas, las que tienen unos índices más elevados son los trastornos emocionales (ansiedad, estrés, depresión). Hoy se sabe que la mejor promoción de la salud mental que se pueda hacer es mediante el desarrollo de competencias emocionales. Lo cual significa abordar la salud mental comunitaria, es decir, facilitar el desarrollo de competencias emocionales en toda la población como estrategia para prevenir trastornos emocionales, violencia y comportamientos de riesgo.
Todas las personas tienen actitudes. Aunque a veces no sean conscientes de ello. Una actitud es una predisposición a favor en contra de algo. Las actitudes se activan a partir de emociones y tienen una carga emocional muy importante. Hay personas que tienen actitudes negativas frente a sí mismas, frente al entorno que les rodea y frente al bienestar. Por esto es importante un cambio de actitudes. Los valores pueden ayudar a ello. Muchos valores, en el fondo son emociones, y al revés; por ejemplo, son ejemplos de valores, que al mismo tiempo son emociones, la compasión (empatía), el respeto, la solidaridad, el amor, etc. La investigación actual sobre emociones morales abre un nuevo campo para la educación en valores, la prosocialidad, la prevención de la violencia y la gestión de conflictos. Por otra parte, las emociones epistémicas abren nuevas perspectivas para optimizar los procesos de aprendizaje. Todo esto son innovaciones educativas que se fundamentan en las emociones.
La educación emocional se propone el desarrollo de competencias emocionales desde una perspectiva comunitaria. Entre las competencias emocionales están la consciencia emocional, la regulación emocional, la autonomía emocional, las competencias sociales, las habilidades para la vida y la construcción del bienestar. Las competencias emocionales permiten tomar decisiones responsables sobre lo que hacemos con nuestras emociones. La consecuencia es mejorar la convivencia, el rendimiento y el bienestar personal y social.
Si te interesan estos temas y quieres saber más acerca de todo ello, no puedes perderte el libro Explorar el interior. Una obra de gran interés personal y social, que no te dejará indiferente: te invita a detenerte, mirarte por dentro y descubrir que el verdadero bienestar comienza con el conocimiento emocional.
