Fomenta la inteligencia emocional en verano
Llega el verano y los niños y niñas terminan el cole con muchas ganas de disfrutar de las esperadas vacaciones. Empieza el periodo del año favorito de muchos, ya que hay tiempo de jugar sin fin, hacer mil actividades y hacer nuevos amigos. Es por esto que, las vacaciones son la época ideal para trabajar la inteligencia emocional de los pequeños de la casa. Pero, ¿qué es la inteligencia emocional? La inteligencia emocional se corresponde con la capacidad para reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como las de los demás. Se trata de una habilidad fundamental para el bienestar personal y social, que se puede aprender y desarrollar desde la infancia.
Aprovechamos estas ganas de planificar un montón de actividades para proponeros algunas en las que, a la vez de pasarlo bomba, trabajaremos su inteligencia emocional. A continuación, te damos algunos consejos para enseñar a tus hijos a identificar, expresar y regular sus emociones, así como a desarrollar la empatía, la autoestima y la resiliencia.
En primer lugar, es esencial aprender a identificar las emociones. Los adultos podemos ayudar a los niños a reconocer las emociones que sienten en cada momento y a ponerles nombre leyendo o viendo películas que hablen de las emociones. Seguro que se os ocurren un montón de ejemplos, pero a nosotros se nos vienen a la mente libros de nuestro catálogo que hacen foco en determinadas emociones. Algunos de ellos, que han gustado mucho, son “Conoce a alegría”, “Dani contra el miedo” o “Viaja y siente con Telmo”. Pero también podemos reservar una tarde para jugar a imitar o dibujar expresiones faciales o gestos corporales que reflejen diferentes emociones y adivinar de qué emoción se trata. O quizás una mañana, resguardados en la sombra, para charlar al fresco sobre como se sienten los peques en distintas situaciones que sean comunes en verano: ir a la playa, hacer un viaje, comer helado, conocer a nuevos amigos, etc.
Una vez sabemos qué sentimos, necesitamos saber cómo expresarlo de forma adecuada y respetuosa. Tenemos que mostrarles, que nosotros los adultos también sentimos igual que ellos y modelar cómo expresarlas. A su vez, no debemos olvidar que es importantísimo escuchar siempre lo que los niños y niñas tengan que decirnos respecto a sus sentimientos y asegurarnos que ellos saben que esto es así. Es posible que lo expresen de manera natural en ocasiones, pero es nuestra tarea preguntarles y crear un espacio de diálogo.
Ahora ya sabemos lo que sentimos y cómo expresarlo. ¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo lo gestionamos? Pues es el momento de aprender a regularlas y que los peques puedan también autorregularse a sí mismos. Técnicas de relajación o respiración; fomentar hábitos saludables que favorezcan el equilibrio emocional, como dormir bien, comer sano, hacer ejercicio y evitar el exceso de pantallas o Ofrecer a los niños alternativas positivas para canalizar sus emociones, como hacer deporte, escuchar música, pintar o abrazar a un peluche; pueden ser buenísimas opciones para lograrlo.
Asimismo, podemos hacer actividades para desarrollar la empatía, la autoestima y la resiliencia. El verano es una oportunidad para desarrollar la empatía de los niños, ya que se relacionan con más personas y conocen otras realidades. También, es un momento propicio para desarrollar la autoestima de los niños, ya que pueden explorar nuevos intereses y retos. Por ello pueden enfrentarse a situaciones nuevas o imprevistas en las que necesitarán ser resilientes.
¿Y tú, cómo vas a pasar tus vacaciones de verano? Desde Editorial Sentir, esperamos que podáis descansar y recargar las pilas sin dejar de lado la atención y cuidado hacia nuestras emociones y las de los niños y niñas. ¡Disfrutad mucho!